La neta de tu planeta

es una iniciativa que tiene como propósito ofrecer información actualizada sobre la biotecnología agrícola en México y el mundo. Nuestro objetivo es dar a conocer el uso responsable de tecnologías modernas en el sector agrícola y ofrecer datos comparativos útiles, demostrables y confiables sobre los cultivos transgénicos.

Campo MÁS
Productivo

Varios cultivos transgénicos, con mejores características se han sembrado y cosechado de manera exitosa alrededor del mundo a nivel comercial
desde hace más de 17 años.

Las tecnologías modernas que generan soluciones más eficientes para alimentar a la humanidad, por su preocupación de conservar la biodiversidad y el medio ambiente, son una opción viable para mantener e incrementar la oferta alimentaria de forma sustentable.

En
0
deberán de duplicar la producción actual
de alimentos para satisfacer la demanda de
0 mil millones
de habitantes
que se estiman habitarán el planeta para ese año.

16.7 millones de productores en 29 países sembraron 160 millones de hectáreas de cultivos transgénicos que han sido autorizados y consumidos en 60 países.

Para 2012, la cifra de agricultores subió a 17.3 millones y la superficie cultivada llegó a 170.3 millones de hectáreas.

Durante el periodo de 1996 a 2011, los beneficios económicos acumulados de estas cosechas han sido superiores en países en desarrollo, en comparación de los países industrializados (49.6 mil millones vs. 48.6 mil millones de dólares, respectivamente).

La proporción de crecimiento de cultivos transgénicos fue al menos 3 veces más rápido y 5 veces más extenso en países en vías de desarrollo.

A lo largo de más de 17 años, nuestro
país ha registrado ganancias por

0 MILLONES
DE DÓLARES.

De 1996 a 2011, los cultivos biotecnológicos han contribuido a la seguridad alimentaria y a contrarrestar el cambio climático; en términos económicos concretos. Sólo el aumento de la producción de alrededor de 12 especies genéticamente modificadas ha representado un valor acumulado de $98.2 mil millones de dólares.

Entre 1996 y 2011, la aplicación de la biotecnología agrícola ha contribuido con la producción de 110 millones de toneladas de soya y 195 millones de toneladas de maíz adicionales. La tecnología también ha permitido un aporte extra de 15.8 millones de toneladas de fibra de algodón y de 6.6 millones de toneladas de canola.

Actualmente se invierten 2 mil 700 millones de dólares anuales en la importación de maíz, en su mayoría transgénico, este gasto podría invertirse en mejorar los sistemas de producción agrícola con los que contamos e impulsar los cultivos nacionales.

En caso de que en México produjéramos los granos básicos que ahora importamos (como maíz transgénico, aparte de algodón y soya), podríamos lograr que la distribución del ingreso fuera mucho más ágil y que, tanto los rendimientos como la producción, se quedaran al interior del país, fomentando la autosuficiencia alimentaria.

De acuerdo con la FAO, los cultivos biotecnológicos “(…) pueden servir de ayuda para reforzar la agricultura en las zonas marginales y para restablecer la producción en los terrenos degradados”.

MÁS Y MEJORES
ALIMENTOS

Hay evidencia y documentación accesible y confiable que demuestra que los alimentos genéticamente modificados incorporados a nuestra dieta a nivel comercial y desde hace mÁs de una dÉcada, son sanos y seguros, han sido analizados y aprobados para consumo humano y animal, por diversas agencias sanitarias nacionales y contando con avales internacionales de la FAO, OMS y el Codex Alimentarius.

A partir de la década de los 90 diversas instituciones públicas y privadas así como agencias gubernamentales, iniciaron la evaluación detallada, continua y transparente de los alimentos producidos con transgénicos.

La FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos, la EFSA (European Food Safety Authority) en Europa y sus equivalentes en Canadá, Brasil, Japón, Australia, China, Cuba y varios países, han aprobado MÁS DE 0 CULTIVOS TRANSGÉNICOS.

En México, la COFEPRIS ha autorizado el ingreso y comercialización en la cadena alimentaria nacional a varios tipos de maíz, soya, jitomate, papaya y canola, entre otros. Hoy pueden importarse y se usan para varios fines, y son tan seguros como los alimentos convencionales.

En México, todos los cultivos transgénicos se someten previamente a una evaluación sanitaria obligatoria, estricta y a un proceso regulatorio.

Mejor vida para el
productor y sus familias

Más de 17 millones de agricultores a nivel mundial sembraron cultivos transgénicos en 2012. prácticamente 15 millones son pequeños agricultores de países en desarrollo. cultivan soya, maíz y algodón en 88.6 millones de hectáreas en naciones de 4 continentes.

Los cultivos transgénicos disminuyen los costos de producción; es decir, el dinero necesario para preparar, sembrar, cultivar y cosechar cada hectárea.

La producción con semillas transgénicas permitirá en parte el desarrollo sustentable de zonas rurales al mejorar el nivel de los recursos económicos necesarios y los derivados de la producción eficiente de alimentos en el campo.

mejorarÍa la
autosuficiencia alimentaria

de nuestro país, habría nuevas opciones productivas y en general, mejor nivel de vida.

Debido a la productividad de los cultivos transgénicos comparados con los convencionales los agricultores logran:

En 2011 los productores que sembraron cultivos transgénicos incrementaron su ingreso en promedio 1,690 MXN/hectárea.

Disminución global de casi 7 mil toneladas de ingrediente activo de insecticidas en 2011 (50 mil T desde 1996).

Mejor calidad de vida ya que se invierte menos tiempo en el cuidado de cultivos, permitiendo otras actividades laborales y familiares, especialmente a las mujeres campesinas.

Mejor aprovechamiento del agua

hoy el 75% del agua dulce en el mundo se usa en la agricultura. Se prevé que para el año 2025, 2 de cada 3 personas en el mundo vivirán en condiciones de sequía o escasez de agua.

De aquí a 2030, se estima un aumento del 14% en la extracción de agua para el riego en los países en desarrollo.

En últimos años en nuestro país se ha visto una reducción muy significativa de lluvias, lo que ha ocasionado pérdidas agrícolas, disminución del nivel de presas y cambios en cultivos, temporadas y precios.

El cultivo de semillas genéticamente modificadas con tolerancia a sequía y temperaturas extremas,

contribuirá a la protección de la producción con un mejor aprovechamiento del agua de lluvia o riego.

Un aprovechamiento
más racional

no significa usar menos agua; significa producir la misma o incluso mayor cantidad con un uso más moderado.

Cuidan el agro
y la naturaleza

Con el uso de semillas transgénicas se han logrado cosechas más rentables y un aprovechamiento más sustentable de las tierras que hoy son utilizadas para la agricultura, reduciendo la llamada huella ecológica.

Estas tecnologías ayudan a contrarrestar algunas causas del cambio climático y a proteger 109 millones de hectáreas de selvas y bosques.

Durante 17 años de siembras comerciales en más de 30 países, se puede afirmar que el uso de cultivos transgénicos ha tenido un impacto positivo en la preservación de ciertos hábitats y comunidades biológicas.

Consumo responsable,
infórmate

En nuestro país, la SAGARPA y la SEMARNAT, emiten permisos para liberación al ambiente y cultivo experimental, piloto y comercial. las autoridades de salud expiden autorizaciones para consumo humano, animal y para procesamiento de los productos. la SHCP y la Se intervienen en aspectos relativos al comercio, aduanas, educación e investigación; todas son coordinadas por una comisión federal llamada CIBIOGEM.

México firmó el llamado ‘Protocolo de Cartagena’ para la Seguridad de la Biotecnología, que establece un esquema global para el manejo responsable de transgénicos.

Los organismos genéticamente modificados y sus productos, son seguros para la salud y son evaluados rigurosamente en cada país. En México se han aprobado más de 116 productos distintos.

Han beneficiado socialmente a más de 50 millones de personas, considerando efectos en las familias de los productores.